La Novela romántica no es un mero pasatiempo
Querida lectora:
Efectivamente, no leemos NR como pasatiempo, aunque pensemos lo contrario, cumple una función muy importante y si os quedáis hasta el final lo descubriremos.
Que al ser humano le encantan las historias es un hecho sabido desde siempre. Ya sea de forma oral, escrita, a través de la televisión, el cine, el teatro, los podcast o los cotilleos, las historias son tan necesarias en nuestra vida como el alimento o el agua. En eso no podemos estar más que de acuerdo todos, ahora bien: ¿Por qué se devalúa a la NR y se la relega al mero entretenimiento? Mi respuesta es: porque no se desconoce su auténtica función.
¿Emocionarnos, diréis? ¡Qué novedad, eso ya lo sabíamos! ¿Y para qué nos sirve eso?
Más allá del puro placer que nos proporcionan: la llorera, la rabia, la excitación o el corazón dando brincos; la emoción es el pegamento que sella nuestro aprendizaje, es la motivación que necesitamos para actuar, es el impulsor de nuestro deseo de superación y es lo que nos permite conectar con los demás. La supervivencia no sería posible si las emociones no nos guiaran y por ello nos chiflan las historias que nos conmuevan.
Las NR nos permiten experimentar con sus personajes, sufrir con ellos, disfrutar con ellos, excitarnos con ellos, evolucionar con ellos, gracias a las neuronas espejo. A través de sus vivencias encontramos respuestas a lo que nos sucede en nuestras propias vidas.
Una vez reconocidas estas y experimentadas hasta sus últimas consecuencias, estamos mejor preparadas para no dejarnos arrastrar por ellas a ciegas cuando tomamos nuestras propias decisiones.
No nos sirven igual los datos fríos, los libros de autoayuda, o la opinión de los expertos, las historias lo hacen mucho mejor, de una forma más eficiente y divertida, porque lo que nos hacen sentir, sea positivo o negativo, nos hace pensar en las soluciones y las decisiones que hubiéramos tomado nosotros en su lugar, como si se tratara de un ensayo practicado en otras vidas que ya no nos parecen tan ajenas.
Os estaréis preguntando, pero cómo es esto, mi vida no se parece en nada a la de las novelas, las NR son pura idealización. Efectivamente, esto no sucede por imitación, a ninguna de nosotras se nos ocurre compararnos con las heroínas románticas (eso lo hemos comentado de sobra en los foros de NR) sino porque ser testigo de tantas relaciones de pareja, conocer sus antecedentes, sus traumas, anticipar sus problemas, vivir con ellos las consecuencias de sus decisiones y sopesar las que nosotros hubiéramos tomado en su lugar, aumenta nuestra capacidad de “leer la mente de los demás”, y de comprenderlos, de barajar otros puntos de vista.
La NR atrapa nuestra atención por completo, para nuestro vagabundeo mental y nos sumerge en una espiral de emociones. Si además tienen sexo, y este se nos presenta de manera que conecta con nosotras, nos hace pensar en él, nos reactiva, nos excita y hasta podemos sentirlo (de nuevo las neuronas espejo). Por último, el final feliz nos deja con el estado de ánimo arriba y en este estado es mucho más fácil enfrentar la propia vida, tomar mejores decisiones y buscar motivaciones que nos empujen a la acción.
No lo desvaloricemos, en la hamaca con una NR no dejamos el cerebro paralizado, este está trabajando a toda máquina: comparando, absorbiendo, aprendiendo. No la leemos para escapar de la realidad sino para movernos con más soltura por ella.
Por ello me parece importante que pongamos atención en lo que nos llevamos a la hamaca, y ojo, que no estoy diciendo que la NR nos enseñe directamente ni nos eduque, todo lo contrario. La lectora habitual de romántica huele la moralina a distancia, y es consciente de que son historias idealizadas, pura fantasía y no manuales de conducta ni de autoayuda, por lo tanto pasará por su propio filtro moral todo lo que lea.
Cuando hablo de poner atención me refiero a no llevarnos cualquier cosa, sino aquello que estimule nuestros sentidos, nuestra inteligencia, nuestro sentido crítico y nuestra curiosidad, que supongan un cierto reto.
Por el contrario, aquellas novelas que solo cuentan cosas que pasan, con mucho “salseo”, mucho cliché, de diálogos pobres y trillados que no revelan nada de los personajes, no nos producen el mismo efecto, porque lo interesante no es lo que les pasa, sino lo que significa para ellos. Si no estamos sintiendo no estamos leyendo, "Story Genius", de Lisa Cron .
Por último, el efecto positivo que deja las NR en nuestro ánimo también disminuye si abusamos de ellas, en el equilibrio está la virtud, y en no leerlas para escapar de la vida sino para navegarla.
Estoy de acuerdo en que mientras leemos ,la historia nos envuelve ,no importa si es NR o de otro estilo ,si consigue envolvernos ya no podemos dejarla hasta terminar.Para mi siempre es mejor con la NR los sentimientos están a flor de piel y nos impregna con ellos.Para mi no es justo pensar que es menos importante que otros estilos pues cada cual tiene su gusto y si una novela tiene el poder de alimentar tu imaginación y elevar las sensaciones a unos niveles donde otras no lo consiguen , pues no la puedo devaluar a novela para la playa ,y todo esto sin pararme a comparar cual es mejor o peor sino solo cual te mueve cosas por dentro ,tanto que sientas que eres la protagonista y que sus luchas son las tuyas.
ResponderEliminarde todas formas yo a la playa me he llevado diferentes tipos de novelas ,es solo una forma de hablar.
En mi opinión la lectura se asemeja a la música o al arte, todo es subjetivo. Lo que a alguien le encanta, otro lo aborrece. Lo importante es que disfrutemos y nos sumerjamos en nuestro pequeño universo con nuestra novela en mano. Personalmente la NR despertó (gracias a mi tía que me hizo descubrirlas) mi pasión por la lectura, y sé de muchos casos iguales al mio. Me han enriquecido a muchos niveles y, aunque a veces lea otros géneros, siempre vuelvo con ilusión.
ResponderEliminarUna reflexión muy interesante
Un abrazo.